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CONOCER MÁS →La categoría de ensayos in situ agrupa un conjunto de pruebas de terreno que permiten evaluar las propiedades mecánicas y físicas del suelo o roca en su estado natural, sin necesidad de extraer muestras para laboratorio. En Antofagasta, una zona marcada por la actividad minera, portuaria y energética, estos ensayos son esenciales para garantizar la seguridad y eficiencia de las obras civiles. La densidad de campo (cono de arena) es un ejemplo emblemático dentro de esta categoría, ya que mide la compactación del terreno en tiempo real, un parámetro crítico para fundaciones y terraplenes.
La geología local de Antofagasta presenta suelos predominantemente arenosos, con presencia de gravas y depósitos coluviales en sectores aluviales, además de costras salinas (caliche) en zonas cercanas a la costa. Esta heterogeneidad litológica, sumada a la aridez del clima, genera condiciones desafiantes para la compactación y estabilidad del terreno. Los ensayos in situ, como la densidad de campo (cono de arena), permiten detectar variaciones locales en la densidad y humedad, ajustando los procesos constructivos a las condiciones reales del macizo.

En Chile, la normativa aplicable para ensayos in situ se rige principalmente por la NCh 1517 (Mecánica de suelos – Determinación de la densidad in situ mediante el método del cono de arena), complementada con la NCh 170 (áridos) y el D.S. 132 del MOP (Obras civiles). Estas normas establecen procedimientos estandarizados que garantizan la repetibilidad y precisión de los resultados. En Antofagasta, su cumplimiento es obligatorio en proyectos fiscales y privados, especialmente en obras portuarias y mineras, donde la licuefacción o asentamientos diferenciales pueden comprometer la operación.
Los proyectos que requieren ensayos in situ en la región abarcan desde grandes faenas mineras (rajo abierto, relaves) hasta obras viales (rutas, puentes), urbanizaciones (edificios, pavimentos) e infraestructura energética (plantas solares, subestaciones). La densidad de campo (cono de arena) es particularmente demandada en la construcción de plataformas de hormigón, rellenos estructurales y bases de carreteras, donde la compactación controlada es clave para evitar fallas prematuras.
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La forma más rápida de cotizar
En Antofagasta se realizan ensayos como densidad de campo con cono de arena, penetración dinámica (DPL), ensayos de placa de carga, permeabilidad in situ y extracción de muestras inalteradas. La selección depende del tipo de suelo, la profundidad requerida y la normativa aplicable al proyecto.
Los suelos salinos (caliche) presentan comportamientos mecánicos atípicos, como solubilidad y cambios volumétricos. Los ensayos in situ permiten medir la densidad y humedad en tiempo real, evitando errores por alteración de muestras y asegurando que la compactación cumpla con los requisitos de proyecto.
La frecuencia depende del volumen de suelo compactado y las especificaciones técnicas. En general, se recomienda un ensayo de densidad cada 250 a 500 m³ de relleno, o cada capa compactada de 20 a 30 cm de espesor, según lo indicado en la NCh 1517 y el plan de aseguramiento de calidad.
La normativa principal es la NCh 1517 para densidad de campo con cono de arena, complementada por la NCh 170 para áridos y el D.S. 132 del MOP para obras civiles. En proyectos mineros, también aplica el Decreto Supremo N° 132 de Minería, que exige controles de compactación en plataformas y caminos.